
Cuando uno habla u oye la palabra salvación rápidamente la asocia con un asunto religioso o tema de “evangélicos” y esto se ha dado porque, como dirían algunos “se ha gastado tanto esta palabra” que ya no se le otorga la seriedad que ella, en su connotación o significado, se merece. Sin embargo tenemos que tener claro que realmente es la palabra justa y precisa para el significado que ella representa, por ejemplo: supongamos que alguien que está nadando en la playa, por un descuido comienza a ahogarse, personas alrededor que se dan cuenta de lo sucedido comenzarán a gritar, diciendo ¡Salvenlo, salvenlo! Pues de lo contrario se ahogará y por consiguiente, morirá.
Y así sucesivamente podríamos poner más ejemplos que hablen de “salvación” o “salvar a alguien” pero por ahora es suficiente.
De una forma o manera sencilla expuse que la salvación se refiere a liberar a alguien del peligro de muerte o una posible muerte, por consiguiente note que ahora “salvación” toma otro concepto asociado con hacer un bien por alguien más, ya no un asunto meramente “religioso”. De la misma manera, en el primer tema de este blog “La muerte y la vida” mencioné que en nuestra naturaleza humana o adámica, estábamos condenados a la muerte por causa del pecado, esa muerte era inminente para todo ser humano; sin embargo también mencionamos que es posible ser libres de esa muerte por medio de la Gracia de Jesucristo.