Sabemos que por Adán todos morimos, pues está escrito en Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Como consecuencia recibimos una naturaleza pecaminosa y corruptible, que nos llevaba y conducía a la muerte, pues también está escrito en Romanos 6:23, “que la paga del pecado es la muerte”.Notemos entonces que si el pecado lo heredamos de Adán, así mismo, por el mismo pecado heredamos la muerte. Todo lo que hacemos en esta naturaleza heredada de Adán es pecado, cuando aún se vive en el, es decir, cuando aún no hemos sido liberados de su esclavitud. Ese pecado es el que se refleja cada día en nuestras acciones, el pecado está condenado a vivir en esta naturaleza, en este cuerpo, pues es en esta carne donde habita; como resultado del pecado de Adán somos una creación pecadora, una naturaleza condenada a la muerte.