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miércoles, 25 de agosto de 2010

LA MUERTE Y LA VIDA (INTRODUCCION)




Sabemos que por Adán todos morimos, pues está escrito en Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.  Como consecuencia  recibimos una naturaleza pecaminosa y corruptible, que nos llevaba y conducía a la muerte,  pues también está escrito en Romanos  6:23, “que la paga del pecado es la muerte”.

Notemos entonces que si el pecado lo heredamos de Adán, así mismo, por el mismo pecado heredamos la muerte. Todo lo que hacemos en esta naturaleza heredada de Adán es pecado, cuando aún se vive en el, es decir, cuando aún no hemos sido liberados de su esclavitud.  Ese pecado es el que se refleja cada día en nuestras acciones,  el pecado está condenado a vivir en esta naturaleza, en este cuerpo, pues es en esta carne donde habita; como resultado del pecado de Adán somos una creación pecadora, una naturaleza condenada a la muerte.
Pero apareció ¡La Buena Nueva! ¡El Glorioso Evangelio de Jesucristo! La buena noticia es que hemos sido liberados del pecado, de esa vieja naturaleza para muerte y hemos recibido la nueva naturaleza del espíritu para andar en una ¡Vida Nueva! Porque si  por  Adán se introdujo el pecado para muerte, por medio de Cristo vino la Gracia para Vida Eterna, por consiguiente fuimos hechos, por Cristo, ¡Una Nueva Creación!  ¡Asombroso! ... ¿Cómo así?... Se preguntará el lector ¿cómo puede suceder esto? Es ahí en donde quiero llamar toda su atención, para que juntos veamos como Dios hizo esto, por medio de la Gracia de Cristo, como nos transformó en ¡Una Nueva Creación!

Es Su Gracia la que trajo vida y libertad, porque el pecado reinaba para muerte, entonces apareció La Gracia de Cristo para vencer el pecado y por consiguiente la muerte, según Romanos 5:21 “Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”  ¡Se da cuenta! El pecado nos esclavizó y nos mató en nuestra naturaleza Adámica, pero Cristo, por Su Gracia, nos liberó del pecado y de la muerte ¡Que Buena Noticia! Y eso lo hizo Él, como obediencia Al Padre,  y por lo tanto lo hizo ¡Señor de todo! ¿Quiere usted ser libre del pecado que le produce muerte, de esa  naturaleza pecadora que al final lo matará? Crea en Cristo y arrepiéntase de sus pecados, apártese de ellos y no peque más, entonces y solo entonces podrá seguir a Jesucristo; porque cuando usted se arrepienta, habiendo creído con todo su corazón en Cristo, Su muerte y Su Gracia, El le perdonará todos su pecados y usted quedará hecho una nueva creación para servirle y seguirle a Él.

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